«La ambulancia tardó hora y cuarto en venir a recogerme del suelo»

Una mujer de 70 años denuncia la demora de los servicios sanitarios tras sufrir una aparatosa caída en la Avenida de Los Huetos

Dolores, mientras esperaba a la ambulancia.

VITORIA. Jon Ander Otaduy

El lunes 5 de mayo no es una fecha que Dolores Torre vaya a recordar como un día cualquiera de su vida, porque esta vitoriana de 70 años sufrió un auténtico calvario durante esa jornada. Todo comenzó sobre las 13.00 horas, cuando la mujer volvía de dar un paseo con su perra y, sin darse cuenta, pisó en un hoyo que permanecía oculto entre la hierba. Se fracturó un pie. Un taxi la llevó al hospital Txagorritxu, donde fue escayolada y advertida de que bajo ningún concepto podía apoyar la extremidad lesionada debido al avanzado estado de la osteoporosis que padece -un 54% de minusvalía-.

Para su sorpresa, fue trasladada a la calle donde reside, la avenida de los Huetos, también en taxi y no en ambulancia. «Los taxis te dejan en la acera y para llegar a mi portal hay que atravesar una pequeña plaza y subir un peldaño. No podía andar ni tenía muletas para intentar avanzar», lamenta la mujer, que debido a su enfermedad no tiene fuerza para sujetar su propio cuerpo. Como solución improvisada, Dolores llamó a su hija -que tiene también una minusvalía del 68%- para que la ayudara a llegar a casa. Sin embargo, a la hora de intentar subir el escalón, se quedó a medio camino y perdió el equilibrio hacia atrás, apoyando el maltrecho pie, que no aguantó el peso y cedió, por lo que cayó al asfalto de espaldas y se golpeó las cervicales.

Fue entonces cuando comenzó la peor parte de su pesadilla. Inmediatamente después del accidente, hacia las tres de la tarde, madre e hija solicitaron una ambulancia por teléfono, pero les respondieron que no había ninguna disponible en ese momento -siempre según su versión-. Al cabo de media hora, y puesto que las asistencias sanitarias seguían sin aparecer, volvieron a llamar. «Nos dijeron que el aviso ya estaba dado y que no se podía hacer más», relata Dolores. Poco después empezó a sentirse «muy mal y con unos dolores espantosos», mientras yacía tumbada en el suelo. Ante la insistencia de las dos mujeres les informaron de que acudirían a socorrerla «los bomberos». No obstante, éstos desistieron de moverla por precaución ante el daño que la mujer aseguraba sentir tras la caída.

Escena dantesca
Los siguientes en llegar fueron varios agentes de la Policía Local, que tomaron algunas fotografías y los datos de la afectada para después pedir una ambulancia. Finalmente y tras una hora y cuarto de interminable espera, apareció el ansiado vehículo de asistencia médica. «Cuando llegó la ambulancia nos encontraron llorando y a mí retorciéndome de dolor», recuerda. Ya de vuelta en Txagorritxu, los médicos le informaron de que si bien no existía rotura, sí tenía una contusión y la zona cervical muy inflamada.

Unos días después de lo ocurrido, Dolores continúa indignada con el trato recibido. «La coordinadora de la ambulancias me llegó a decir que era una pesada y que no tenía que haber apoyado el pie», a lo que ella contestó que no lo hubiera hecho si una ambulancia la hubiera dejado en el portal de su casa o ayudado a llegar a su domicilio.
Este diario intentó contactar con Osakidetza para que ofreciera una versión de los hechos sin recibir una respuesta.

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